
Teresa de Cepeda y Ahumada nace en la ciudad de Ávila el día 28 de marzo de 1518, hija de Don Alonso de Cepeda y Doña Beatriz de Ahumada. La infancia de Teresa transcurre en un ambiente familiar muy religioso, despertando muy pronto en la pequeña Teresa una gran curiosidad por la vida religiosa, llegando a jugar a hacer capillas y fundar conventos, junto a su hermano Rodrigo en el jardín paterno. Doña Beatriz se encarga que su hija aprenda a leer y a escribir, facilitando la lectura de vida de Santos, lo que hace prender en la pequeña el deseo de alcanzar el Martirio, llegando a abandonar, junto a Rodrigo el hogar familiar en busca de tan preciado martirio. Cuando Teresa tiene trece años fallece Doña Beatriz de Ahumada, su madre. Buscando en una imagen de María el consuelo. Pero es la adolescencia y Teresa es una joven bella, que lee libros de caballería, despertando en ella las ganas de gustar a los chicos, comenzando un roneo con un primo. Don Alonso preocupado por su hija decide que ingrese en una monasterio de su ciudad natal: Santa María de Gracia, donde las monjas de la orden agustina se preocupaban de la educación de las muchachas de familia bien de la ciudad castellana. Las reticencias de la joven Teresa, gracias Doña María de Briceño, poco a poco se van debilitando, y comenzando a nacer en ella la vocación religiosa. Había un monasterio carmelita en las afueras de Ávila, el Monasterio de la Encarnación, donde una amiga había profesado como religiosa y decide vivir allí su vocación religiosa.

Decidido su ingreso en el Convento de la Encarnación, a pesar de la oposición paterna, Teresa abandona el hogar familiar, junto a un hermano, era noviembre de 1535, para entrar en el noviciado de dicho monasterio. En noviembre de 1537, Teresa profesa como religiosa carmelita. Un año después Teresa va a sufrir una extraña enfermedad, que causa gran preocupación a su padre y hermanos. Sacada de la Encarnación, es llevada a Becedas, un pueblo de la provincia de Ávila, donde habitaba una famosa curandera, que en lugar de mejorar a la monja hace que su estado de salud empeore, llegando la familia a pensar que había muerto. Repuesta de esta enfermedad, ingresa de nuevo, en el Monasterio de la Encarnación. Esta enfermedad va a convertirse en crónica y acompañara a la Santa a lo largo de toda su vida. El Monasterio de la Encarnación, en aquella época, contaba con 200 mujeres, por lo que la vida espiritual que buscaba la joven abulense era muy difícil de conseguir. La vida religiosa se había relajado mucho en este carmelo abulense. Teresa, al igual, que el resto de las monjas recibían numerosas visitas que alejaban a las monjas de su vida espiritual. Teresa paso una época difícil ya que en el claustro no encontraba lo que le había llevado hasta él. Pero Teresa mantiene en estos años una importante lucha interior, comienza a experimentar apariciones, que hicieron que muchas religiosas la miraran con malos ojos, mientras aumentaba su fama de santidad entre las murallas de Ávila. En 1554, ante un Cristo muy llagado, comienza la conversión de Teresa, Jesús se va a convertir en el centro de su vida, y la oración el único modo de acercarse a Jesús. Pero en el corazón de Teresa continuaba existiendo la necesidad de un lugar donde de verdad, se viviera el espíritu de Elías, el Espíritu del Carmelo, por tanto el Espíritu del Evangelio. Por lo que comienza a pensar en fundar un monasterio, donde habitará una pequeña comunidad religiosa, un lugar donde se viviera en silencio, trabajo y oración, comenzando así su sueño de fundar un Convento, que sería el inicio de la Reforma Carmelita.

Con la oposición del Carmelo, de la ciudad de Ávila, Teresa y tras muchos trabajos funda el 24 de agosto de 1562, el Monasterio de San José, primer Convento de la Orden descalza Carmelita. Toma el nombre de la Madre Teresa de Jesús, decide que una señal de esta nueva orden sea su descalzed, es decir las nuevas carmelitas usan unas humildes apalgatas. En el monasterio es feliz. Escribe, Teresa es una de las grandes escritoras de la lengua castellana. En el Convento se vive la relación con Jesús, a través de la humildad, la pobreza y sobre todo la oración. Pronto comienza una de las etapas más apasionantes de la vida de esta mujer castellana: la fundación de varios monasterios por España: Medina del Campo (1567), Duruelo (1568), Malagón (1568), Valladolid (1568), Toledo (1569), Pastrana (1569), Salamanca (1570), Alba de Tormes (1571), Segovia (1574), Beas de Segura (1575), Sevilla (1575), Caravaca (1576), Villanueva de la Jara (1580), Soria (1581), Palencia (1581) y Burgos (1582). Junto al Padre Juan de la Cruz, comienza la reforma del Carmelo Masculino. Esta incansable vida fundadora la va a ser conocida como la Santa Andariega. No fue una vida fácil, Teresa tuvo innumerables problemas en sus fundaciones, que superaba gracias a su confianza total en el Señor. En 1575 la Inquisición abre un proceso contra Teresa, tras ser denunciada en numerosas ocasiones.

Tras la fundación de Burgos en 1582, Teresa vuelve a Ávila, pero en el camino recibe una carta de la Duquesa de Alba, que le pide que se ponga en camino hacía el Monasterio de Alba de Tormes, ya que espera un nieto, y quiere la presencia de la Monja Carmelita en ese momento. Llega a finales de septiembre de 1982, gravemente enferma. Tras varios días Teresa va a fallecer en la tarde del 4 de octubre de 1582. En 1614 es beatificada por el Papa Pablo V y en 1622 canonizada por el Papa Gregorio XV. Pablo VI en 1970 nombra a Santa Teresa de Jesús Doctora de la Iglesia, siendo la primera mujer de la historia de la Iglesia en recibir este título.