Mi vida ha estado unida desde el mismo momento de mi nacimiento a la figura de Santa Teresa de Jesús. Nací en una clínica que llevaba su nombre, en la misma ciudad donde ella nació. Uno de los primeros libros que mis padres fue una biografía infantil de Santa Teresa de Jesús. Con diez años tuve la suerte de vivir el Cuarto Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús, aquellos días las clases se volcaron en mostrarnos la figura de Santa Teresa de Jesús, y aquellas enseñanzas calaron en mi corazón. Convirtiendo a Santa Teresa en un personaje familiar, querido para mí.
Aquel octubre de 1982 visité, de la mano de mi padre, la Iglesia del Monasterio donde Santa Teresa nació, descubrí el huerto donde jugaba con su hermano Rodrigo, a través de una ventana, ventana a la que junto a mi madre he acudido en multitud de ocasiones. Descubrí la capilla donde nació, y en la que he orado en multitud de ocasiones.
Comencé a leer sus textos a muy tierna edad, con la curiosidad de un niño fui descubriendo la vida de esta mujer, una de las Más Grandes de la Historia, sin duda. Y descubrí otro vínculo que unía a Santa Teresa a mí. Próximo a mi casa había un Convento de Carmelitas, donde la Santa Abulense había pasado una noche en su camino entre Becedas y Ávila, enferma.
Los domingos cuando acudía misa miraba a la parte superior del Altar del pueblo, donde se venera una imagen de Teresa. Poco a poco fui buscando imágenes de Santa Teresa, y este es el motivo de este blog, un álbum de las muchas imágenes que a lo largo de la historia el Arte y los artistas nos han regalado.